Si se busca en el diccionario, el poder se define como el  dominio ejercido sobre algo. Hablamos sobre este tema bajo diversas perspectivas. Pero, ¿qué ocurrre con el poder dentro del universo del emprendimiento?, ¿el poder de tener en mente una necesidad de las personas y sintonizarlas con los propósitos de una empresa?

Para empezar, ¿Te gustaría tener poder?

Si nos paramos a pensar, nuestra vida está casi completamente orientada en busca de poder. ¿No crees? En el colegio, los adolescentes hacen todo para ser parte del grupo y, además, tener poder. En una empresa, los profesionales constantemente tienen “a la vista” a los colegas  a los que no se duda en “no favorecer” si con ello se logra conquistar el poder. Quien tiene el mejor y más vistoso coche piensa que tiene poder.  La casa grande también es señal de poder. Los ejemplos no faltan.

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Inevitablemente, cuando pensamos en poder, lo relacionamos con algo totalmente malo y destructivo. De hecho, el mito sobre ejercer el poder y esa relación negativa ocurre por la influencia de  los tiranos, que abusan del poder. Afortunadamente, un movimiento contrario viene ganando fuerza: el Empowerment o mal traducido empoderamiento.

¿Poder contra empoderamiento?

“Quien tiene poder cree en la capacidad de decidir sobre la vida del otro”.

El poder aparece como un aspecto inherente a todas las relaciones, ya sean económicas, sociales o personales. Que ignora la colectividad y, normalmente, cuando se practica en niveles distintos, presenta conflictos de intereses. Para la antropóloga e investigadora mexicana Marcela Lagarde, quien tiene poder cree en la capacidad de decidir sobre la vida del otro. También señala que “quien ejerce el poder se arroga el derecho al castigo y a postergar bienes materiales y simbólicos”.

En cambio, el empoderamiento aparece como un concepto positivo cuando se habla de poder. Es el mecanismo por el cual personas y grupos minoritarios retoman el control de la propia vida y pasan a tener conciencia de las propias habilidades para tomar decisiones y compartir responsabilidades.

Estamos viviendo una forma anticuada de hacer negocios. Las personas no son tratadas como deberían y la típica política que impera en la mayoría de las empresas es de centralización del poder, como aquel ejemplo clásico que diferencia al jefe del líder: manda quién puede y obedece quien tiene juicio.

 

 

Se tarda un tiempo en lograr que las personas caigan en la realidad de que uno puede seguir siendo eficiente, competitivo, arrojado, productivo, pero con sentido en lo que hace. Haciendo porque quiere y no porque alguien mandó .

En el campo profesional, no se necesita controlar todo, pero se necesita confiar en todos. ¿Es difícil? Sí. Porque al principio, te traicionan, porque la gente vive una competitividad fuerte. Se tarda un tiempo para que las personas caigan en la realidad de que uno puede seguir siendo eficiente, competitivo, arrojado, productivo, pero con sentido en lo que hace. Haciendo porque quiere y no porque alguien mandó.

¿Y cuando perdemos nuestro poder?

Siendo un emprendedor, cuando eres el “dueño” de una empresa, en líneas generales, eres la persona que tiene el poder dentro. Pero cuando empieza a crecer, naturalmente pasas a delegar actividades, decisiones e incluso su poder. La primera sensación es que estás perdiendo el control y, de hecho, si no sabes manejar la situación, las cosas pueden llegar a ponerse feas. ¿Y cuándo sucede?

 

Pondría el ejemplo de un emprendedor  que, de repente, se vio sin el poder de la propia empresa, pero que dio la vuelta a la situación: Steve Jobs. Diez años después de haber fundado Apple con su amigo Steve Wozniak en el garaje de la casa de sus padres, Jobs fue despedido de su propia empresa por disputas de poder. Mientras estuvo fuera de Apple, compró Pixar, una empresa de diseño gráfico, y fundó NeXT, desarrollando un sistema operativo que, más tarde, fue comprado por Apple. Su éxito fuera de la empresa fue tanto que, en 1997, Jobs volvió al control de la empresa y la transformó en un verdadero éxito.

¿Cómo recuperar el poder?

En alguna esfera de nuestra vida, tenemos poder. En alguno de nuestros círculos sociales, tenemos poder. En algún momento de nuestra carrera, tenemos el poder. Por lo tanto, si tenemos el poder, también podemos perderlo. ¿Y cuándo sucede? No hay receta y, mucho menos, magia que pueda surgir de esa lectura, pero traigo buenas reflexiones para ayudarle a decidir su acción. Además del ejemplo de  Steve Jobs, tiene otros dos conceptos interesantes para usted acompañar: uno de ellos es el modelo conocido como Círculo Dorado, de Simon Sinek, y El otro es el libro La Vaca Roja, de Seth Rodin.

En el Círculo Dorado, Sinek, muestra cómo las personas (y también las empresas) saben lo que hacen y cómo lo hacen, pero sólo una pequeña parte de ellas sabe por qué. En la práctica, cuando usted realiza algo que no está alineado con su propósito de vida, fácilmente pierde el poder. Por lo tanto: Tenga su porqué bien definido.

la historia de la vaca roja coworking madrid

En el caso del libro La Vaca Roja, se trata de hacer (ser) diferente para, entonces, ser percibido como “poderoso”. Seth cuenta que durante un viaje por Europa, se quedó deslumbrado con el paisaje y las grandes y lustrosas vacas negras y blancas adornando el paisaje del campo. Después de unas horas viajando, se dio cuenta de que incluso hermosas y perfectas, eran todas iguales. ¡Así somos en la vida! Por eso, el autor habla sobre la vaca roja.  Una vaca rojiza en mitad de un grupo de vacas blancas y negras, destaca visiblemente y, mejor, no necesitaría mucho esfuerzo para destacar. Por lo tanto: Para recuperar el poder, hágase notar. Haga algo distinto.

Albert Einstein decía que si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.

Por último, permítete perder el poder. No es tan malo. Es una situación por la que pasarás varias veces a lo largo de tu vida y hay que saber gestionarlo. Es aquí donde surgen conceptos como delegar, liderazgo compartido, cooperación, etc ¡Piense en eso!

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